Esta película fue dirigida por Roland Joffé, obtuvo el premio de Palma de Oro en Cannes y Oscar de fotografía. Es un relato chocante del masacre español y portugués a los indios guaraníes.

Esta película fue dirigida por Roland Joffé, obtuvo el premio de Palma de Oro en Cannes y Oscar de fotografía. Es un relato chocante del masacre español y portugués a los indios guaraníes. Tiene como protagonista principal un mercanciador de esclavos indígenas, capitán Roberto Mendoza (Robert de Niro), que en duelo con su hermano Felipe (Aidan Quinn) lo mata, luego después de verlo en la cama con Carlotta (Cherie Lunghi) la mujer que aquél amaba y pretendía casarse.

En una visita del padre jesuita Gabriel (Jeremy Irons) de la misión de San Miguel al local que el mercenario estaba preso, este decide convertirse como misionario jesuita en Siete Pueblos de las Misiones, como una señal de auto-penitencia.  Esto se pasa en la región de las misiones que se localizaba en la  frontera entre Brasil, Paraguay y Argentina, en la América del Sur.

Sucede que en 1750, después de firmado el Tratado de Tordellillas por portugueses y españoles, documento que dividía el continente al medio entre estos dos países. Comenzará a ocurrir guerras en la región de la Plata, las llamadas “guerras guaraníticas”. Eso porque el Tratado establecía la transferencia de los nativos para la margen occidental del río Uruguay, lo que representaría para los guaraníes la destrucción del trabajo de muchas generaciones y la deportación de más de treinta mil personas. La decisión fue tomada en común acuerdo entre Portugal, España y la propia Iglesia Católica, que envió emisarios para imponer la obediencia a los nativos. Los jesuitas se quedaron en una situación delicadísima, pues recibían donativos tanto de la corona española cuanto de la portuguesa, no fuese así no tendrían condiciones de hacer las misiones, si apoyasen los indígenas serían considerados rebeldes, y si al contrario, perderían la confianza de ellos. Algunos permanecieron al lado de la corona, pero otros, como el padre de la misión de San Miguel, dieron todo el apoyo a los nativos, organizando la resistencia de esos indios a la ocupación de sus tierras y a la esclavización. A pesar de la absurda inferioridad militar, la resistencia indígena duró hasta 1767, grasas a las tácticas desarrolladas y los liderazgos de Sépé Tirayu y Nicolau Languiru.
Mas, en el final del siglo XVIII, los indios ya tenían sido dispersados, esclavizados, adultos y criaturas cobardemente masacrados, o aún estaban refugiados, en la tentativa de restablecer la vida tribal, que los caracterizaba antes de las misiones.

Las misiones surgieron en el siglo XIII, con las órdenes mendicantes, un trabajo de evangelización y catequesis, mas fue realmente notable en el tiempo de las colonizaciones, siglos XV y XVI, pues, muchos miembros de esa orden eran comprados por las metrópolis para “moldar” los indios para el interés de las mismas y así mismo los religiosos siendo sinceros a sus propósitos espirituales cumplían las exigencias de las coronas, dejando los indios más mansos, sumisos, “educados” e desprotegidos. Sin las costumbres de la selva y sus peligros, los indios se quedaban bien más vulnerables y, así, el trabajo de los opresores quedaba bien más fácil. Cuando algo salía fuera de los designios de los opresores, ellos apenas exterminaban los que no estaban en acuerdo con sus expectativas, eso fue lo que pasó en la misión  de San Miguel.

Curioso es percibir como vivían esos indios, de forma pasiva, sensibles a la música, en vez de atacar a los invasores ellos huían, a pesar de haber matado a un padre, no se sabe el motivo, recibieron mucho bien hasta mismo a quien procuraba cazarlos y hasta mismo matarlos, el mercenario Mendoza, y todavía son llamados de animales, monstruos, sin sentimientos ni alma, apenas criaturas. En compensación, los humanos, civilizados, educados, evolucionados, viven en la deshonestidad, en el juego de interés: la iglesia no quiere perder la buena convivencia con los imperios español y portugués y por sus donativos hacen cualquier negociación; Portugal no quiere perder las tierras que ya están en su poder, después de tanto trabajo que tuvieron para invadir, tomar de los dueños y tomaren pose y España no quiere ser afectada por eso. Ellos oprimen, masacran, roban, matan, torturan, usan la iglesia para “humanizar, educar” y aculturar los indios, estos reciben el martirio como recompensa por vivieren en un estado natural y aquellos son victoriosos por seren mercenarios.

La película refleja la realidad del sistema colonizador occidental, donde el mal, el deshonesto se da bien y prospera y el honesto, el bueno se da mal y es oprimido.


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