En el caso brasileño, las promesas de buenas recompensas se dan en diversos estados donde los trabajadores son atraídos por un cartel y mediante falsas ofertas de trabajo.

La esclavitud en la escena brasileña actual es consecuencia de la distribución de la renta vergonzosa, de las profundas desigualdades sociales, de la falta de acciones favorables a la reforma agraria, de la tolerancia con la criminalidad de los privilegiados y del latifundio intocable. En este sentido, la clandestinidad y la impunidad fomentan la práctica de la exploración de millones de trabajadores a través del trabajo forzado. Las sanciones generalmente no pasan de pequeñas puniciones de daño moral y obligaciones de satisfacer los derechos básicos del trabajador, ya que están garantizado por la legislación brasileña.

A Comissão Pastoral da Terra – CPT[1], afirma que no Brasil existem atualmente aproximadamente 25.000 pessoas vítimas de trabalho escravo[2], considerando a dimensão continental do país, assim como o caráter ilegal e clandestino desta atividade as estimativas sobre número de trabalhadores escravizados geralmente não são precisas apresentando grandes divergências em diferentes fontes de informação, observando-se uma tendência à sub-notificação dos casos em função dos critérios utilizados por quem contabiliza ou da própria omissão da sociedade ou dos governos.

Según Almeida (2006[3]):

O jornal Correio Riograndense de 25/01/2006, p. 4, em sua matéria intitulada Mais de 12 milhões são vítimas do trabalho escravo, trouxe dados e informações relevantes: “A exploração do trabalho forçado gera anualmente lucros de U$S 31,6 bilhões em todo o mundo. No total, 12,3 milhões de pessoas são vítimas dessa atividade ilegal. Entre 40% a 50% dos explorados são crianças e, no geral, há um flagrante predomínio feminino. No campo da exploração econômica, mulheres e meninas representam 56% das vítimas; no da exploração sexual, 98%. Os números estão no relatório ‘Uma Aliança Global contra o Trabalho Forçado’, elaborado pela Organização Internacional do Trabalho (OIT).

Todavía el mismo autor añade:

Na escravidão moderna, a mão-de-obra era escassa, dependendo do tráfico negreiro, da prisão de índios ou da reprodução. O escravo era muito caro, ao passo que hoje há abundância de mão-de-obra em várias regiões devido ao alto número de desempregados, sem-terra, sem-teto, marginalizados e excluídos. O relacionamento entre escravo e senhor durava a vida inteira, podendo às vezes permanecer até com os descendentes. Na atualidade é muito curto o período de relacionamento e terminado o serviço não é mais necessário manter a relação. Cabe ressaltar ainda que a diferença étnica fosse importante para a escravização. Hoje essa diferença é pouco relevante, haja vista que os escravos são pessoas pobres, miseráveis, sem ou com pouca instrução, já não importando a cor da pele.

Há aspectos da escravidão moderna e da escravidão contemporânea que permanecem, tais como: ameaças, violência, coerção física, punições exemplares e até assassinatos. As personagens envolvidas na rede da escravidão contemporânea no Brasil são muitas. Diversificadas quanto ao gênero, à identidade, as formas de atuar, os principais objetivos e o grau de violência utilizada. A rede está constituída por vários ‘nós’ que em uma de suas extremidades está o trabalhador pobre – potencialmente escravo – e, na outra extremidade, encontra-se o patrão, um personagem ‘invisível.

En la contemporaneidad el criterio de etnia/raza no es determinante una vez que los trabajadores blancos, negros y los indígenas son víctimas del trabajo esclavo, lo que es diferente de la esclavitud del Brasil Colonial e Imperial. En la época del descubrimiento del Brasil millones de indígenas fueron víctimas de la exploración a través del trabajo y a partir del 1531 los negros africanos son traídos para Brasil y se los esclavizan. Actualmente el trabajo esclavo alcanza a las personas más pobres y de un nivel bajo o ninguno en relación a la escolaridad, muchos de ellos no tienen ni siquiera documentación que los identifique. Para entender mejor la complejidad que involucra este trágico y desafiador fenómeno que se perpetúa a lo largo de los siglos, será presentado un análisis general de las redes de trabajo esclavo en el Brasil contemporáneo.


El Trabajo Esclavo en el Brasil  del siglo XXI

Se puede caracterizar el trabajo esclavo contemporáneo como aquél donde el empleador sujeta el empleado a condiciones de trabajo degradantes y lo impide desvincularse del contrato[4] a través de la coerción física o moral. En Brasil, este crimen contra la dignidad humana es asociado a otras violaciones a los Derechos Humanos como, por ejemplo, la destrucción ambiental, la violencia de género o la prostitución de niños y de adolescentes.

El ciclo del trabajo esclavo involucra algunas familias ricas y tradicionales atadas al poder público, como los jueces, diputados, alcaldes, empresarios, cuando no son ellos mismos los propietarios de las tierras. Con la fuerte influencia en el poder, los señores de la esclavitud contemporánea, en un estímulo al crimen continúan a recibir préstamos y subsidios de deudas por el poder público.

Las instituciones oficiales y no gubernamentales calculan que para cada trabajador liberado del trabajo esclavo en Brasil, tres siguen en situación de esclavitud. Ese dato revela que millares de personas todavía se encuentran como esclavos en haciendas agrícolas con sus Derechos Humanos violados. Después de más de ciento veinte años de la abolición de la esclavitud en Brasil, desgraciadamente aún sigue la grave realidad de innúmeros trabajadores rurales que se encuentran sometidos a las situaciones degradantes de trabajo.

En el caso brasileño, las promesas de buenas recompensas se dan en diversos estados donde los trabajadores son atraídos por un cartel y mediante falsas ofertas de trabajo. Estos trabajadores son puestos en camiones y durante todo el viaje solo consumen bebidas alcohólicas porque no hay comida. Esta es una práctica común que reduce la capacidad del trabajador de identificar el local para donde se lo llevan.

En el transporte de los labradores, los intermediarios, es decir engañadores, no utilizan autopistas oficiales del Estado, pero si carreteras secundarias y caminos de tierra para dificultar la localización de los vehículos por la policía. Durante todo el trayecto, los gastos con los trabajadores son apuntados como pasaje, hospedaje, medicamentos, etc. y incluidos en su deuda. Con eso, el trabajador llega endeudado a la hacienda y nunca consigue pagar la deuda a los dueños que en realidad nunca se exponen o se hacen conocer a los trabajadores, así comúnmente son considerados como invisibles.

Para sobrevivir y trabajar, los labradores son obligados a comprar todo lo que necesitan en el almacén de la propia hacienda  cobrándoles precios exorbitantes por todo lo que se coloca a disposición de los agricultores. Una deuda que solo aumenta porque no se consigue pagarla, aunque toda la familia se esfuerce en el trabajo del campo por muchas horas al día.

Para mantener los trabajadores en la hacienda son utilizados hombres armados por 24 horas diarias que solo van a permitir salir del inmueble después de que toda la deuda sea pagada. Lo más impresionante es que los trabajadores generalmente son personas muy sencillas que con su ingenuidad y honestidad, ellos mismos se les obligan pagar una deuda que de hecho es impagable así se quedan prisioneros.

Los elementos asociados al trabajo esclavo contemporáneo son: la retención de los sueldos; la violencia física y moral; el fraude; la atracción a través del engaño; el sistema de acumulación de deudas (principal instrumento de aprisionamiento del trabajador); las duras jornadas de trabajo; la prohibición de desplazarse, es decir el derecho de libertad de ir y venir; el no suministro de materiales de protección; la inexistencia de atención médica; la situación de enfermedad; el inadecuado fornecimiento de agua y alimento para el consumo humano y muchos otros.

En Brasil, el estado donde se tiene más noticias de trabajo esclavo es en Pará, incluso fue muerta Dorthy Stang, una hermana cristiana defensora de los Derechos Humanos de los trabajadores esclavos. Se calcula que existen hoy día en Brasil alrededor de 30 mil trabajadores sometidos a estas condiciones de trabajo esclavo. Unos 70% de estos trabajadores estarían concentrados en Pará, los casos de trabajo esclavo fueron localizados en São Félix del Xingu y Santana del Araguaia, ubicadas en los municipios del sur y sudeste del estado.

Bahía ocupa el quinto puesto en relación a los índices de trabajo esclavo, unos 25% de ellos están relacionados al agro negocio, es decir, las producciones son vendidas en el mercado externo (como el café, la soja, el arroz, etc.). El trabajo esclavo en Bahía es una situación que preocupa tanto a las autoridades como a la sociedad civil organizada, pues es donde se confirma el abandono y exclusión de los trabajadores.

Los latifundistas de los años 70 se localizaban en la parte Oeste de Bahía y cogían las tierras de los pequeños propietarios rurales para expandir la riqueza personal y agrícola, hoy estos mismos latifundistas se utilizan la mano de obra esclava para la producción y exportación de soja, ciclo de brutalidad que parece no tener fin. El modelo del latifundio es una paradoja que convive con las tecnologías avanzadas y al mismo tiempo impone las condiciones de trabajo esclavo o forzoso para millones de personas, incluso niños y adolescentes. Es la prueba de que cuando se trata de garantizar sus lucros a las élites, ellos no respetan los Derechos Humanos o cualquier precepto capitalista que envuelve teóricamente la reproducción de un capital por el trabajo asalariado.

En 2003, a través de la actuación en conjunto con el Ministerio Público de Trabajo y una serie de entidades, fue organizada la I Conferencia Regional sobre el Trabajo Esclavo en la Agricultura y Ciudadanía, donde los trabajadores rurales denunciaron las diversas situaciones degradantes referente a las condiciones de esclavitud en las haciendas de soja, café y algodón de la región. Y con la expansión del programa para otras regiones de Bahía fue organizada la II Conferencia de Combate al Trabajo Esclavo y Medio Ambiente en el estado.

En este escenario, es constituida y fortalecida la Campaña de Prevención y Combate al Trabajo Esclavo y a la Explotación dentro del Estado de Bahía, que articula problemas, diagnostica e interviene en la colecta y sistematización de los datos alrededor de las condiciones de trabajo de las haciendas y en los locales de Bahía. Es ahí donde se focaliza la acción de la campaña, la lucha por la aprobación de la Propuesta de la Enmienda Constitucional que prevé el Confisco de los inmueble rurales, y que sean verificadas las situaciones de trabajo esclavo. (Propuesta de Emenda a la Constitución - PEC nº 438).

Con los recientes cambios en los dirigentes de las Delegacias Regionales del Trabajo y la intensa fiscalización, ocurrió un crecimiento de las estadísticas referente a los números de los trabajadores en régimen de esclavitud. Bahía que era conocida por la notable exportación de mano de obra esclava hacia el Norte de Brasil (en la época de la dictadura militar incentivó a la gente de la región con el estímulo de generosos subsidios financieros y áreas de tierra a bajo costo), ahora destaca en la cantidad de esclavos concentrados en las haciendas del Estado. Solamente en este año de 2011 fueron rescatados 1.243 esclavos.

A repressão ao trabalho escravo não basta para erradicá-lo. Os trabalhadores 'libertados', em geral, são levados de volta às condições que os haviam induzido a se deixarem aliciar. Trabalhadores resgatados voltaram a ser escravizados, alguns repetidamente. A persistência do trabalho escravo entre nós se deve à falta de condições mínimas de subsistência nas áreas mais pobres - a maioria dos libertos provém do Piauí e Maranhão - e à predisposição de certos patrões de se aproveitarem dessas circunstâncias para levar a exploração da mão-de-obra às últimas conseqüências. (Paul Singer, 2003[5])

Tramita en el Congreso Nacional a Propuesta de Enmienda a la Constitución (PEC nº 233/95), creada por el diputado Paulo Rocha (Partido de los Trabajadores en Pará/PT-PA) que establece la pena de la perdida de tierra, para aquellos que favorezcan el trabajo forzado o esclavo, con la reversión de las aéreas para programas de asentamiento de los colonos y los bienes aprendidos destinados para el programas de fiscalización y represión al trabajo esclavo.

Las luchas en contra el trabajo esclavo actualmente están en evidencia en todo Brasil, merece destacar la intensa actuación de las organizaciones de la sociedad civil en la erradicación del trabajo esclavo contemporáneo en Brasil, como por ejemplo, la Comisión Pastoral de la Tierra, la Organización Internacional de Trabajo (OIT-Brasil). A continuación son presentadas algunas medidas de Prevención y Combate al Trabajo Esclavo desarrolladas actualmente en Brasil:

·  Pacto Nacional para la Erradicación del Trabajo Esclavo (2005)

·  Creciente participación de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, Ministerio Público y entidades de la sociedad civil brasileña;

·  Comisión Especial del Consejo de la Defensa de los Derechos de la Persona Humana (CDDPH) (1964)

· Propuesta de Emenda a la Constitucional (PEC nº 438/2001), que propone el confisco de las propiedades usadas como esclavitud (en tramites desde 1999 – PEC 57/1999), que aguarda la decisión de la Cámara de los Diputados desde 2007, lo que expresa la morosidad y descaso de las autoridades públicas en relación al trabajo esclavo. La intención de esa ley es dar una nueva redacción al Art. 243 de la Constitución Brasileña, que entiende la idea de expropiar (sin derecho a indemnización – también para los casos de exploración de la mano de obra en la esclavitud).

Se realiza en diversos estados brasileños eventos científicos, políticos y sociales en la búsqueda de soluciones para erradicar el trabajo esclavo. Estos son los primeros pasos de una larga jornada.


La Esclavitud Indígena en el Brasil de hoy

En la actualidad existen en Brasil miles de indígenas (hombres, mujeres y niños) prisioneros de la esclavitud, obligados a realizar los peores trabajos, bajo condiciones degradantes, sometidos a las diversas formas de violencia y destituidos del más fundamental de los derechos humanos: el derecho a desplazarse libremente. El alejamiento gradual de sus raíces étnicas culturales aún sigue en los días actuales debido a diversos procesos destructivos que alcanzan las comunidades tradicionales y fragilizan su identidad étnica. Tales procesos son ocasionados por la globalización, y la exacerbación del individualismo en el contexto contemporáneo.

As desigualdades são indispensáveis para o bom funcionamento do sistema capitalista, pois elas são criadas e recriadas permanentemente como forma de assegurar a vitalidade e o dinamismo da economia do mercado.(...)Quanto maiores forem as diferenças socioeconômicas entre os indivíduos, maior será sua desagregação, e, conseqüentemente, sua vulnerabilidade à dominação de grupos poderosos e à exploração. (CATTANI[6], 2009, p.547)

A pesar de todas las políticas públicas existentes en ámbito nacional, así como de los derechos indígenas contemplados en las múltiples leyes, los pueblos indígenas de Brasil siguen viviendo en situación de gran vulnerabilidad y enfrentan serios problemas sociales como el desempleo, el ineficiente sistema educacional indígena, la dificultad de acceder a la universidad, la desnutrición, la mortalidad infantil, el aumento alarmante de la violencia, la persecución y asesinato de líderes indígenas, el aumento de las enfermedades infecciosas y endémicas, el consumo de alcohol y otras drogas entre los indígenas, la invasión de sus territorios, la morosidad en la demarcación de las tierras indígenas, la degradación del medio ambiente por parte de madereros, mineros y ganaderos y la falta de respeto a sus organizaciones y tradiciones culturales, por citar algunos.

Christian Ramos Veloz, da OIT, tratou não apenas do trabalho indígena, mas do quadro geral de discriminação e genocídio que marcaram e marcam a história da humanidade em relação a esses povos. “Os genocídios ainda acontecem em várias regiões do mundo - Austrália, EUA, Índia, Nepal, Rússia. A discriminação contra povos indígenas não é privilégio de nenhum país”(...)afirma, lembrando que até em países escandinavos, cuja legislação social é bastante avançada, há leis contra o povo sami (ou lapões), grupo indígena europeu com cerca de 70 mil pessoas.Na América Latina, entre 8 e 10% dos habitantes são indígenas, divididos em 671 povos reconhecidos pelos estados. “São os excluídos dos excluídos”, afirma Christian. “Mesmo se existe pobreza endêmica em países em que a população indígena é elevada, como a Guatemala, ela é maior entre os indígenas.” A Bolívia, por exemplo, tem 65% da população indígena. Destes, 80% estão abaixo da linha da pobreza. No Brasil, o censo do IBGE aponta para o percentual de 0,4% da população. “Mas é o Brasil tem, também, o maior número de povos indígenas isolados. Ainda ocorrem grandes matanças que não são notícias, porque ocorrem sem que ninguém veja”, diz o especialista. “Há relatos de assassinatos de tribos inteiras envenenadas, para ocupação de terras.” (FEIJÓ[7], 2008)

Frente a esta realidad sombría y poco optimista los indígenas reivindican junto al gobierno brasileño políticas públicas específicas que puedan conferir mayor autonomía, autodeterminación y desarrollo sostenible de sus comunidades, siendo la cualificación profesional esencial. En esta perspectiva, necesitan de una educación de calidad y diferenciada en todos los niveles incluso en posgrado que valore sus rituales, conocimientos tradicionales y las lenguas originales y sobre todo los permitan acceder a puestos más dignos de trabajo.

El proceso de atracción de los trabajadores indígenas es similar a los trabajadores rurales, al igual que la dificultad de identificación y erradicación de los casos de trabajo esclavo, no solo por el carácter ilegal y clandestino de esa actividad sino porque sus comunidades en general están ubicadas en zonas muy heterogéneas y, frecuentemente, a largas distancias de los grandes centros más desarrollados. La fuerte incidencia del trabajo esclavo indígena remete a las fragilidades de las políticas públicas específicas y la inoperancia de los Derechos Humanos universales y específicos dirigidos a estos pueblos. Entre estos documentos legales específicos se destacan:

·   La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos Indígenas – 2007

·   La Convención 169 de la Organización Internacional del Trabajo – OIT (se refiere a los pueblos indígenas y tribales y fue ratificada por Brasil en el año de 2002 después de casi diez años de intenso debate, la Parte III de la Ley versa sobre las condiciones de trabajo indígena y afirma que “os trabalhadores pertencentes a esses povos não sejam submetidos a sistemas de contratação coercitivos, incluindo-se todas as formas de servidão por dívidas;)

·   La Constituición Federal Brasileña de 1988 (El artigo 231 se refiere a los pueblos indígenas de Brasil, pero no trata específicamente del trabajo indígena).

· El Estatuto do Índio, Lei nº 6.001/1973/Brasil (El capítulo IV se refiere a las condiciones de trabajo para los indígenas y afirma que “Não haverá discriminação entre trabalhadores indígenas e os demais trabalhadores, aplicando-se-lhes todos os direitos e garantias das leis trabalhistas e de previdência social.”)

Además del movimiento social, la defensa de los derechos indígenas ocurre a través de una red solidaria de no indígenas constituida mediante órganos gubernamentales, organizaciones no gubernamentales, academias, etc. En Bahía se observa una significativa e importante actuación en el apoyo de los pueblos indígenas, sea a través de programas de investigación, asociaciones, organizaciones no gubernamentales y otros sectores de la sociedad civil, como ejemplo, se puede mencionar el Programa de Investigación sobre los Pueblos Indígenas del Nordeste de Brasil – PINEB/UFBA, la Asociación Nacional de Acción Indigenista de Bahía - ANAI / BA, el Consejo Indigenista Misionero - CIMI, la Fundación Nacional del Indio - FUNAI, la Fundación Nacional de Salud - FUNASA y algunos departamentos estatales y municipales.

Entre las condiciones de la vulnerabilidad social indígena se puede añadir la falta de empleo en la zona rural, falta de cualificación profesional para acceder al empleo; el perjuicio y baja autoestima de los indígenas; la persecución y asesinato de los líderes los hace cambiar de vivienda frecuentemente, lo que impide su formación para el empleo; dificultades de acceder a cursos técnicos y las universidades.

Otra faceta de las ilegalidades y los abusos sufridos por los indígenas se revela en la criminalización de sus líderes, debido al compromiso del poder judicial con los intereses políticos y económicos que apoyan un modelo de desarrollo basado en grandes proyectos, como la construcción de usinas hidroeléctricas y en el crecimiento de la agricultura a gran escala, ambos en fuerte expansión en los territorios tradicionales de poblaciones indígenas. Tales expansiones, en muchos casos, utilizan el poder de represión estatal a través del aparato policial en acciones amenazadoras y violentas ordenadas por empresarios, madereros, ganaderos, mineros y otros agentes de capital, especialmente las organizaciones internacionales, con el objetivo de usurpar las tierras, que una vez demarcadas y tituladas legalmente en el nombre de las comunidades indígenas serían retiradas del mercado financiero.

El calentamiento global y sus efectos causaron la escasez y la destrucción de los recursos naturales, sin mencionar los impactos del capitalismo neoliberal y las actividades de las industrias extractivas que generan un impacto muy fuerte y destructivo sobre la vida de los pueblos indígenas de Brasil. En ese sentido, son ejemplos la extinción de animales silvestres y el envenenamiento de los ríos debido a la expansión de plantaciones de caña de azúcar, en las cuales se utilizan substancias tóxicas que resultan en la fabricación del alcohol, las cuales son echadas en el agua de los ríos exterminando los peces y haciendola impropia para el consumo humano.

Además de todo eso, el excesivo tiempo para la homologación de sus territorios en la justicia (como el emblemático caso de los indígenas Pataxó hãhãhãe de Bahia, que tardó 26 años), en estos casos los conflictos con los agricultores no indígenas invasores de las tierras indígenas suelen intensificarse lo que impide la producción agrícola de los indígenas.  En función de sus insuficientes recursos de supervivencia, ellos son fácilmente engañados,  y aceptando las falsas propuestas, se vuelven víctimas del trabajo esclavo.

La crisis económica y el consecuente crecimiento de la pobreza y del desempleo entre los indígenas aumenta la demanda de programas sociales, sin embargo el exceso de burocracia y recursos financieros impide el desarrollo sostenible de sus comunidades. Entre tanto, las dificultades de vivir en las grandes ciudades y buscar mejores oportunidades de trabajo en función de los fuertes vínculos afectivos familiares y comunitarios los obligan a permanecer ociosos o intentando sobrevivir de la producción de artesanía y otros productos agrícolas, de modo que la mayoría de los indígenas de Brasil sobreviven del subempleo, son vendedores ambulantes; y aquellos que son dueños de alguna parcela de tierra suelen ser productores de una economía de subsistencia agrícola, lo que depende de la fertilidad del suelo y favorables condiciones medio ambientales.

Se puede concluir que el gobierno brasileño debe urgentemente adoptar formas más eficaces de identificación y erradicación del trabajo esclavo indígena y de combatir la impunidad en los casos de exploración de los trabajadores, así como desarrollar políticas públicas de formación para el empleo en las comunidades ofreciendo a los pueblos indígenas posibilidades de crear nuevas estrategias de supervivencia que promuevan su dignidad y ciudadanía.


Notas

[1] Comissão Pastoral da Terra – CPT, es un órgano de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), vinculado a la Comisión Episcopal para el Servicio de la Caridad, fue creada en 1975 durante un encuentro en Amazonas.

[2] Flávia PIOVESAN, Trabalho Escravo e Degradante Como Forma de Violação dos Direitos Humanos. In: Gabriel VELLOSO, Marcos Neves FAVA (orgs.). Trabalho Escravo Contemporâneo: O Desafio de Superar a Negação. São Paulo: LTR, 2006, p.151.

[3] Antonio ALVES ALMEIDA. Vidas Em Transe: Trabalho Escravo E Direitos Humanos No Brasil Contemporâneo, São Paulo: Pontifícia Universidade Católica de São Paulo, 2006<http://www.mackenzie.br/fileadmin/Graduacao/EST/Revistas_EST/III_Congresso_Et_Cid/Comunicacao/Gt04/Antonio_Alves_de_Almeida.pdf> [consulta: 25 noviembre 2010].

[4] Este contrato de hecho está basado en las falsas promesas de los intermediadores de la red de exploración, los cuales prometen altos sueldos que jamás son cumplidos.

[5] Paul SINGER, Prevenção do Trabalho Escravo no Brasil. São Paulo: Folha de São Paulo, Coluna Tendências e Debates, 2003 <http://www1.folha.uol.com.br/fsp/opiniao/fz2010200308.htm> [consulta: 23 noviembre 2010]

[6] Antonio Davi CATTANI, Riqueza e desigualdades in Dossiê: Povos Indígenas do Brasil, ed. Heloisa PAGLIARO. Salvador: Universidade Federal da Bahia – UFBA, 2009, p. 547.

[7] Carmen, FEIJÓ, Trabalho escravo, infantil e indígena, desafiam direitos indígenas, 2008. Disponible en: < http://www.direitodoestado.com.br/noticias/6793/Trabalho-escravo-infantil-e-ind%C3%ADgena-desafiam-direitos-humanos> [consulta: 23 noviembre 2010]


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Como citar este texto (NBR 6023:2002 ABNT)

ROCHA, José Cláudio; AGUIAR, Euzelene Rodrigues. La esclavitud indígena en el Brasil contemporáneo. Revista Jus Navigandi, ISSN 1518-4862, Teresina, ano 17, n. 3367, 19 set. 2012. Disponível em: <https://jus.com.br/artigos/22636>. Acesso em: 15 ago. 2018.

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